EL Alcalde de León José Antonio Díez Díaz es mi HÉROE: II

Cuando en la transición se negociaba el mapa autonómico español, un ministro nacido por casualidad en León, en la localidad de Santa Maria del Páramo, por eso de que era hijo de ferroviario, de nombre Rodolfo Martín Villa, fue nombrado en octubre de 1979 presidente de la Comisión Autonómica de UCD, despues de haber sido cesado en abril del mismo año como Ministro de Gobernación -ahora Ministerio del Interior-, comienza a diseñarse el otro mapa autonómico español.

Completamente contrario a la Constitución de 1.978 que reconoce el derecho a la autonomía de las distintas nacionalidades y regiones en su artículo 2, por lo que Léon por su historia debería de tener una autonomía propia, llegando a decir Martin Villa en una entrevista un mes antes en la prensa leonesa que: «En principio, se va dibujando la posibilidad de que León plantee una autonomía cuyo ámbito territorial sería el de la provincia de León. Es decir, que León pueda constituirse como comunidad autónoma de ámbito uniprovincial». (La Hora Leonesa 19 de septiembre de 1979).

Pero no dice lo que realmente piensa, ni planea el gobierno que preside Adolfo Suarez, que era incluir a la provincia de León dentro de Castilla. Los resultados electorales del UCD eran cada vez peores, los resquicios del franquismo aun tenían mucho poder dentro del partido gobernante, por lo que plantear una autonomía uniprovincial en Leon, era tener un gobierno autonómico de izquierdas con toda seguridad, dado el peso electoral que tenían entonces en la provincia las cuencas mineras y las zonas rurales.

Por lo que su trabajo consistía básicamente en quedar bien con sus electores en Leon, provincia por la que era diputado en el Congreso, pero en Madrid movía los hilos para dar la vuelta a la tortilla, apaciguar al gobierno de Suarez el movimiento autonómico y crear previo pactos con el PSOE, lo que se conoció como las «autonomías de las dos velocidades», un trabajo que tenia que hacer si quería volver a formar parte del consejo de ministros español.

Por eso, una vez nombrado nuevamente ministro de Administración Territorial en septiembre de 1980, ya tenia el trabajo hecho, por lo que no dudó en pronunciar aquellas fatídicas palabra para los leoneses en Astorga unos meses antes de: «Con el corazón en la mano hubiésemos preferido votar por León solo, pero han primado las razones de estado», (Diario de León, 29-3-1980).

Ese era el primer aviso de que León no iba a ser una autonomía, por mucha historia que tenga encima a lo largo de los siglos en la de España, sea más comunidad histórica que muchas y tenga más derechos reconocidos. Por que en León eso de «Castilla y León», chirria, pero mucho mas escuece eso de la «Y», griega, que muchas personas ya se saltan cuando hablan de esta comunidad autónoma.

Asi que daba exactamente igual lo que pensaramos la gran mayoria de los leoneses, despues de todo nuestro devenir a lo largo de los años, siempres se ha dedicado o en Madrid o en Valladolid, con la paradoja que en la gran mayoría de las ocasiones han sido de la mano de políticos leoneses que en cuanto salían de los límites de la provincia, se les olvidaban las promesas electorales y desaparecía su complejo de inferioridad por eso de que iban a «negociar» a la capital de España o a Valladolid.

Porque a los políticos y gobernantes leoneses, lo único que parece interesarles es que no haya industria, ni en la capital ni en la provincia, no vaya a ser que la contaminación arruine las piedras calizas de la catedral, una catedral que dentro de 200 años seguirá teniendo en alguna de sus fachadas todavía los andamios para la restauración, así que como para mancharla con la «apestosa contaminación industrial», eso no.

Parece que es lo primero que les enseñan hasta convertirse en credo, a los que serán en el futuro los políticos leoneses: «Chaval cuidate mucho de traer industria que contamine la catedral, no vayamos a tener un disgusto y se termine el chollo de la restauración porque se nos derrumbe por la contaminación».

Continuará….

Foto: La catedral de León, archivo

 

EL Alcalde de León José Antonio Díez Díaz es mi HÉROE: I

Sí, tal y como suena, el alcalde de la ciudad de León, José Antonio Díez Díaz es mi HÉROE, me refiero a la ciudad de León, en la provincia de León, actualmente perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León, en este país llamado España, por si alguién del Polo Sur que pudiera leer este artículo de opinión, tiene alguna duda para su localización.

Alcalde de una ciudad que amo, que no nací en ella, porque me fueron a nacer al sur de esta provincia, pero la he sentido como mía, al igual que su provincia, su comunidad y mi país, que es España, porque creo firmemente que no hay que ir permanentemente cubiertos de banderas, porque estas se llevan en el corazón, y las peores fronteras son las mentales. 

Pero en el caso de León, yo sí he paseado en mi camión desde que en la ahora llamada Unión Europea tenía otro nombre, cuando España no formaba parte y aún se hacían fronteras con los camiones. Desde entonces, se han descolorido en las distintas cabinas de los camiones que conduje, 6 banderas que aún guardo. ¨La ultima, la número 7 aún conserva el color y el escudo original, que solo los leoneses sabemos cómo es su verdadero color. 

¿A santo de qué viene esto?: Pues viene porque el pasado 11 de este mes de Junio, cuando el Ministro de Transportes, Agenda y Movilidad Urbana, José Luís Ábalos, visitaba la ciudad, despreció al alcalde de León con su comportamiento, pero no solo él, también le despreciaron los mismos compañeros de su propio partido, que no le incluyeron en la visita a la Diputación provincial que gobiernan, una instituciòn que, por sí sola da para varios libros.

No voy a relatar aquí la visita, para eso están las hemerotecas y los vídeos de televisiones. Lo grave de todo esto es la amenaza de un guardaespaldas del ministro, por mucho que el titular ministerial le quiera dar otro cargo, eso de: «Al ministro no se le señala con el dedo», la respuesta del alcalde: «Tú a mí no me amenaces». La respuesta del ex-guardaespaldas: «Me quedan tres años para joderte». La respuesta del alcalde: – «Y a mí dos como alcalde para denunciar los incumplimientos con León». Otra amenaza velada del ahora asesor: : «Es tu secretario de organización y le debes un respeto», respuesta de José Antonio Díez Díaz, alcalde de León: «Yo soy el alcalde de León, de todos los leoneses. De los de derechas, izquierdas, los que me votaron y los que no».

El ex-guardaespaldas se va cabreado, y el alcalde, segun recoge Leonoticias.com, contesta a sus allegados: «¡¡Ya está bien de venir a León y no hacer nada de lo que se promete!!».

Nota para el posible lector del Polo Sur: Todo lo anterior sucede entre miembros de un mismo partido, hasta ahora denominado: Partido Socialista Obrero Español, el comportamiento real con la sociedad y en significado de sus siglas tienen muy poco que ver.

Asi que un simple camionero como yo, que aunque esté mal que lo escriba, allá por 1.992 en el Norte de Italia, en un sábado caluroso, después de ayudar a un camionero del norte de Rusia a cambiar una rueda de su trailer que había reventado por el exceso de peso, vencido su orgullo ruso del principio, y con una coca-cola cada uno en la mano, nos mostrabamos mutuamente en los mapas, el pueblo en el que habíamos nacido cada uno, nos intercambiamos regalos, yo le dí a él un cassette del grupo musical Celtas Cortos que contenía la mítica canción «20 de abril», y aún guardo una flauta echa a mano por él, que insistió en que me quedara. Sí, tal y como lo escribo, porque uno siempre se ha sentido muy orgulloso de ser de pueblo y de vivir en él.

Ahora, 29 años después, contemplando esta escena de desprecio, no solo al alcalde de León, también a los leoneses y leonesas, sean de la ideología política que sean; habiendo nacido hace casi 62 años en un pueblo, recorrer toda Europa en la cabina de un camión, para terminar como emprendedor en el pueblo en el que me trajeron al mundo. Viendo y observando todo, la memoria se llena de recuerdos, de rabia y de impotencia. 

Por eso, Don José Antonio Díez Díaz, alcalde de León es mi HÉROE, por él, por todos y todas, leoneses y leonesas que a lo largo de estos años han tenido que marchar, y siguen marchando, de una hermosa provincia, para que el posible lector del Polo Sur comprenda todo esto. No solo para esos que desconocen la realidad y la identidad leonesa, que no queremos separarnos de España, no y ¡¡Mil veces no!!, queremos que se nos respete, que nuestros hijos no tengan que irse a Australia para poder vivir, por todo el pasado, el presente y el futuro, a partir de estas primeras letras mal juntadas, todos los domingos le dedicaré un capítulo al alcalde actual de León y desgranaré hechos, de héroes como él, pero de muchos, muchos políticos y gobernantes que han traicionado y siguen traicionando a los leoneses, con sus promesas electorales y sus hechos reales.

¿Saben ustedes lectores por qué los habitantes de esta provincia claman por una autonomía propia, a la que no les importa que se sumen las provincias de Zamora y Salamanca? Yo se lo explicaré.

Porque es muy triste la situación actual, pero es más triste aún que el anterior líder político que llenó España y el mundo con el nombre de Leon, antes que el actual alcalde, fuera Don Juan Morano Masa, tristemente fallecido, pero nacido en Madrid, que terminó defenestrado por el Partido Popular, cuando siendo Diputado en el Congreso votó en contra del cierre de una cuenca minera leonesa.

Continuará….

Foto: Viñeta de humor del dibujante Lolo

 

Ni éramos malditos, ni somos héroes, somos conductores

@Camioneroleones.- Con el permiso expreso de «El camionero en ruta», he querido recopilar para este blog, uno de sus artículos escrito el pasado 11 de abril de 2020, pero que por su contenido, desgraciadamente, sigue estando de actualidad:

«Desafortunadamente, desde el pasado 20 de marzo no he podido, por circunstancias que no vienen al caso, volver a escribir en las páginas de Diario de Transporte. En mi último artículo De pronto se dieron cuenta de la importancia de los camioneros, resaltaba que, desde la declaración del Estado de Alarma, habíamos pasado de ser considerados «malditos y denostados por estorbos en las carreteras», a que éramos imprescindibles para el abastecimiento de mercancías para la sociedad.

Vale, pues… Ni éramos malditos, ni somos héroes, somos conductores. Exactamente los mismos, los que realizamos nuestro trabajo a lo largo de todo el año, llueva, nieve, bajo tormentas, niebla, vientos que tumban camiones, que tienen accidentes con demasiados compañeros muertos,- ¡¡Descansen en Paz siempre y Rafagas al Cielo!!.- porque tan solo un compañero muerto en la carretera ya es demasiado.

Los mismos que desde la declaración del Estado de Alarma, se les cerraban baños, restaurantes, gasolineras, servicios públicos de empresas, teniendo que hacer sus necesidades hasta en la cabina, en España y en toda Europa. Que no se alarme nadie, que es la realidad. Los mismos que a cara descubierta, muy tímidamente, han ido apareciendo también como héroes, pero al final en los vídeos de las televisiones. En la mayoría de los casos por medios sensacionalistas que solo publicaban, y emitían en televisiones casi hasta la saciedad, vídeos de compañeros que se quejaban de todo lo anterior.

Esas mismas televisiones, que estos días en sus informativos durante más de 30 minutos centran exclusivamente su información sobre la pandemia mundial del maldito coronavirus. Pero que ninguna, absolutamente ninguna ha tenido lo que hay que tener, para sentar en una entrevista a un conductor profesional, que libremente contara toda, absolutamente toda la realidad. No solo el maldito morbo de vídeos con información sensacionalista.

¿Dónde están esos periodistas que hacían verdadera información sobre los campos de batalla?, ¿Donde está esa prensa?, en sus casas delante de un ordenador editando vídeos de las redes sociales, confinados como todos.

Pues bien, les propongo una solución, si de verdad quieren conocer la realidad del transporte en España y en Europa, no solo la de los camioneros, también la de los conductores de autobús, ya sean de líneas regulares, de corta, media y larga distancia, la auténtica realidad de los trabajadores del volante; los mismos que el resto del año, se ven obligados por esa maldita necesidad que tenemos los trabajadores honrados, de comer nosotros y los nuestros, pagar deudas, seguir día a día en nuestras vidas; no solo ahora con la crisis sanitaria mundial. NO, también el resto del año, de todos los años pasados. Pero desgraciadamente, del futuro que nos espera, cuando todo esto pase, de lo que vendrá, que ya tenemos encima, los ERTES, despidos, paros, vacaciones, y demás.

Le propongo desde la oportunidad que me dá cada semana, Diario de Transporte, que se pongan en contacto con el editor y director, que concierten con él una entrevista, y cara a cara sin más que una cámara que grabe; yo, «El camionero en ruta«, me comprometo públicamente a contar toda mi verdad.

La verdad sobre la realidad, de esos industriales, que se autollaman equivocadamente, porque no los son «empresarios«, desprestigiando a los que de verdad los son. No olvidemos que la palabra empresario, viene de emprendedor, con lo que eso conlleva. Me refiero a los que ven en el trabajador una pieza más del autobús o del camión. Los que ahora están despidiendo y han despedido a trabajadores con contratos temporales, sin explicaciones.

Los que están dando vacaciones inciertas y todo lo demás. Sencillamente porque no saben, desgraciadamente, nadie lo sabe, como estaremos y saldremos a nivel mundial de esta a un año vista. Ni el más reputado economista-futurologo lo sabe. Bolsas por los suelos, petróleo almacenado que nadie consume. Dinero parado en los bancos que nadie quiere, que esa es otra. Banca privada despiadada como siempre, que antes no te llamaba y ahora te reclama por teléfono, para decirte que te vence un recibo de 33 euros con 333 céntimos, que si no los ingresas te cobrarán 40 euros por el descubierto en cuenta.

Que te queda la sensación por el lamento del director, al otro lado del telefono, que vas a provocar el derrumbe en bolsa del banco. La misma banca privada carroñera que ahora quiere hacer su propio agosto con los créditos ICO, para autónomos y empresas. Esa banca que nunca ha tenido, ni tendrá humanidad. Si, la misma que nos regalaba una vajilla, una tele y hasta un móvil por pedir un crédito hipotecario hace apenas 14 años. Sí, pero con otro director agobiado porque ahora tiene que reclamar a clientes que no conoce lo que otros directores vendieron como máquinas en aquel dinero para todos. Ya y ahora…. ¿Qué? Porque el dinero parado no produce, y ningún banquero, industrial o inversor que se han ido al otro mundo por el coronavirus, se lo ha llevado.

Que esa es otra. Esta pandemia mundial no conoce de posición social, política o personal. Aunque como en todas las catástrofes, siempre los que más muertos aportan desgraciadamente, somos los de la calle, las clases más desfavorecidas y desatendidas socialmente. ¡¡¡Malditos virus!!!.

Pero a lo que iba. Que los profesionales del volante, hemos sido, y seguiremos siendo, ante todo conductores profesionales. Pero cuando esto pase, y volvamos a trabajar como hace exactamente un año; espero que no volvamos a ser, lo que seríamos a estas horas si no estuviéramos en Estado de Alarma.

Ahora estaríamos hablando de camioneros tirados en las áreas de servicio, en restaurantes cerrados, en polígonos industriales, e incluso, en arcenes de carreteras, parados mientras hoy sábado, los ultimos en llegar a las playas inundarían las carreteras para circular. Que digo yo, que el Gobierno podría plantearse una Ley que les obligara a salir por turnos. Para que los camioneros, conductores de autobuses y demás compañeros, pudieran llegar a sus casas o destinos. Sin necesidad de que se violara su derecho Constitucional de la libre circulación de personas. Que si, también, antes y ahora somos ante todo, personas.

Lanzado el guante-reto queda a esos periodistas de antes, de ahora y de siempre, verdaderos y que se mojan donde hay que hacerlo, por informar a la sociedad de toda, absolutamente toda, la verdad. Repito, por si alguno no lo ha pillado aún: Ni éramos malditos, ni somos héroes, somos conductores. Como siempre para todos ellos ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!.

Artículo original: Ni éramos malditos, ni somos héroes, somos conductores: «El camionero en ruta». Opinión

Foto: Archivo

 

¿Faltan conductores o falta humanidad?

Comienza ya a cansar un poco eso de que faltan conductores, tanto en el transporte de mercancías por carretera, como en el de transporte de viajeros en autobús. Sobre todo, cuando parece que de repente se fuera a terminar el mundo y sea más urgente que nunca eso de la conducción autónoma. Por eso la pregunta ¿Faltan conductores o falta humanidad?

Uno que está al volante cada día laborable, que baja de la cabina para hablar y escuchar a unos y a otros, -también a las conductoras, que no quiero que me llamen machista-; que le gusta estar informado de la actualidad, aparte de observar la realidad; sinceramente creo que lo que le falta al transporte por carretera, no son conductores, le faltan empresarios que vean en el trabajador a una persona, en definitiva, falta humanidad; me explico…

Aquellas empresas que son plenamente conscientes de que el capital más importante de una empresa, son las personas, sencillamente porque las máquinas cumplen una función concreta, que en este caso, todavía no pueden ser sustituidas por las personas, en su gran mayoría, esas empresas, decía, raramente se ven en la necesidad de buscar conductores. Es más, en una gran mayoría de casos el relevo del personal al volante, una vez que se jubilan, lo cubren con familiares directos de los que se van o con recomendados por su profesionalidad.

Luego el problema de la falta de conductores lo tienen aquellos empresarios, que no son en realidad profesionales, que no saben que las empresas son las personas, que una empresa es como una trainera a remo, en el que todos tiene que remar al mismo ritmo y en la misma dirección, y el que lleva el timón tiene que saber hacerlo, porque si alguien rema fuera de ritmo o el que dirige la trainera no sabe hacerlo, acabarán dirigiéndose en una dirección equivocada o naufragando.

Tampoco se trata aquí de tener que mimar al conductor al máximo, no sea que se resfríe, cada uno tiene que ser plenamente consciente de su papel dentro de la empresa. Porque las empresas se tienen para ganar dinero, pero cada uno en su justa medida. Con lo que ahora viene el primer problema, el del dinero.

No se puede estar todo el día llorando: «que hay mucha competencia», «que los viajes son penosos», «que se trabaja por debajo de tarifa y si no tragas tienes el camión parado». Estos son los problemas de los empresarios, ellos tienen la llave y el poder para hacerse respetar como empresarios, para ponerse de acuerdo en subir el precio de los transportes, para valorar su trabajo como se merece. Asociaciones tienen de sobra, si no lo hacen ellos saben muy bien porqué.

No me vale ahora eso de la deslocalización de empresas o lo de las empresas buzón. Que se miren muchos de esos empresarios cuando fueron los primeros en deslocalizar sus empresas. ¿Ya nadie de se acuerda de las matriculaciones masivas en Portugal? ¿Han perdido la memoria las que abrían sedes en los países de Europa del Este? Menos hipocresía, ellos crearon la selva, recogieron beneficios fiscales, daban camiones a finales de los 90 y de principios del 2000 a cualquiera que tuviera carné de conducir. Miraban con desprecio a los conductores españoles«Por lo que cuesta un conductor español tengo dos rumanos en el camión«, esa frase la escuché muchas veces, ¿Ahora qué? Lo del dicho: «de aquellos polvos estos lodos».

Pero no solo en aquellos años, ahora el transporte está mucho más atomizado, las matriculaciones siguen subiendo, las exigencias medioambientales requieren camiones menos contaminantes y aquella generación de la que formo parte, que amábamos los camiones desde niños, ahora nos toca jubilarnos, que esa es otra; despues de 40 años al volante no tenemos derecho a jubilarnos a los 60 años, con las espaldas molidas, cuando si lo tienen funcionarios y demás con menos años. Ahora se tiene menos amor por el volante. Los camiones y los autobuses son afortunadamente mucho más cómodos y seguros, pero siguen necesitando a una persona al volante. Pero aún así se sigue maltratando a los conductores, pagándoles sueldos que equivalen a menos de lo que se ganaba a finales de los 90 y principios del 2000, pero con muchísima más presión, porque faltan verdaderos empresarios que no tienen lo que hay que tener para cobrar por sus transportes lo que valen, pero además no tienen humanidad. Los jóvenes no quieren pasar días y semanas fuera de sus casas para que, a la hora de hacer cuentas, cobren menos que en otro trabajo diferente.

Esos, que me perdone quien se pueda sentir ofendido, no son empresarios, son industriales que ven en el trabajador una pieza más de la máquina, un número al que explotar, mintiendo, mal pagando, dejándoles tirados, arrastrando chatarra, contratando transportes multirrebotados de grandes empresas o de bolsas de carga con cotización a la baja, creadas por cerebritos que idearon una aplicación, montaron una oficina para enriquecerse, pero que cuando van por las carreteras en sus «jodeteuves» y adelantan un vehículo más grande, que se llama camión o autobús no tienen la menor idea de lo que es.

Ayer, sin ir más lejos, me contaba un compañero indignado como su anterior jefe con el que está en juicios, le trató de la manera más miserable. Aparcó el camión en un polígono industrial de Barberá del Vallés, «a la puerta del cliente», como le gustaba decir al «jefe», por llamarle de una manera suave, se va a cenar, después de toda la semana sin poder meter comida caliente en el cuerpo, al volver dos «menas» le atracan, se resiste, pelea como puede, tan solo consiguen llevarle el reloj, todo esto mientras hablaba por telefono con su mujer, queda herido, la ropa destrozada, lleno de golpes. Vuelve a la cabina y la primera llamada que recibe es la de la mujer de su jefe, le pregunta si está «aparcado a la puerta del cliente», le confirma que sí, le cuenta que le acaban de atracar y ella ni se inmuta, como si le acabara de decir que ha estornudado.

Desgraciadamente no puedo decir el nombre de la empresa porque están en vía judicial por el despido. Pero la pregunta me lleva otra vez al principio ¿Faltan conductores o falta humanidad? Ustedes mismo.¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!.

Foto: Archivo

¿Jubilación a los 60 años para los conductores profesionales?

¿Jubilación a los 60 años para los conductores profesionales? Me preguntaba un tanto escéptico el otro día el trabajador de una empresa de logística del almacén de una importante empresa multinacional. Como si le parecieran extrañas las demandas de los conductores profesionales del transporte de mercancías por carretera y de viajeros, que aseguraba haber leído en las últimas semanas.

– ¡Pues sí!, -le contesté, claro que es justo y necesario que camioneros que llevan, en su grán mayoría desde que tenían poco más de 21 años, subidos a un camión realizando rutas de transporte nacional e internacional. Jubilación a los 60 años para ellos que han pasado por sus manos, desde aquellos incómodos camiones de los años 80, -comparados con los de la actualidad-, pero no solo por eso.

También porque, en la grán mayoría de los casos que conozco, sus cuerpos son un cúmulo de dolores fruto de «las burradas» hechas en la juventud, cuando se tiene la sensación de poder con todo. Sobre todo en aquellos años, que ahora le sonaran a «chino cantonés» a más de uno, aquello de quitar y poner lonas, desmontar arquillos y barras, abrir laterales y estibar la mercancía bien asegurada para que no hubiera problemas en el viaje, y vuelta a montar todo otra vez antes de arrancar el camión.

Cargar de cualquier forma en los lugares más variados, para circular por aquellas carreteras de entonces, en las que los baches formaban una parte mayoritaria del asfalto, con la espalda soportándolo todo. Recuerdo años de ruta fija Madrid-Zaragoza ida y vuelta, en ruta nocturna, en la que mi distracción favorita para que no se hiciera pesado el viaje, era contar los baches de la carretera por tramos en ambas direcciones, sumarlos y pasadas unas semanas, vuelta a contar de nuevo.

Pero no solo los baches, ni los camiones y remolques de aquellos años. También por los desfases horarios que siempre han existido, la alimentación y todo lo que conlleva esta profesión. Camioneros con exceso de peso, los pulmones y el cuerpo hartos de tabaco y café para pasar las horas. Trabajo duro y constante por eso tan nuestro, que llevamos en la sangre, de llegar a destino de carga o descarga, de cumplir como caballeros de la carretera y todo lo que cada cual quiera añadir a sus circunstancias particulares.

Es indignante hasta el extremo que en otras profesiones, que todos conocemos, con mucho menor desgaste físico, se concedan jubilaciones anticipadas antes de cumplidos los 60 años. Es indignante que tribunales médicos encargados de conceder incapacidades más que merecidas; se la nieguen a camioneros y conductores profesionales que acumulan dolencias y enfermedades crónicas.

Camioneros que llevan en sus cabinas un botiquín con el que aplacar enfermedades y dolencias, con el consiguiente riesgo que suponen los efectos secundarios de esas medicaciones. Camioneros que a estas horas deberían estar acompañados en sus cabinas por jóvenes a los que enseñaran todo lo que saben de la profesión, que es mucho. Pero sin que esos nuevos y futuros camioneros no fueran explotados con sueldos y condiciones laborales miserables, sino con incentivos que les hicieran amar la profesión aunque, en principio no la llevaran en la sangre, como otros.

¿Qué futuro le espera al transporte de mercancías por carretera y de viajeros en España, si no se estimula y se promociona la incorporación de trabajadores jóvenes?, ¿Qué futuro le espera a ambos sectores del transporte cuando se jubilen los camioneros y conductores que nacieron en las décadas de finales de los 50 y los 60 del siglo pasado?, ¿Dónde tienen la visión de ese futuro las asociaciones empresariales del transporte de ambos sectores?, ¿A qué espera este Gobierno y los futuros para dar salida a la creciente demanda de profesionales del volante?

Que alguien me responda a estas preguntas porque yo, sinceramente no las encuentro respuesta, por más que miro la actualidad. No se trata solo de adelantar la edad para conseguir los correspondientes carnets profesionales. También se trata, y mucho, de estimular a las nuevas generaciones. Que no abandonen a los cuatro días de haberse subido a un camión o a un autobús. Que no se sientan explotados y despreciados, que se sientan valorados y motivados.

Que se profesionalice la profesión con la suficiente formación para adaptarse a las nuevas y constantes evoluciones tecnológicas. Que se forme con las condiciones adecuadas en todos los aspectos. Porque el transporte de mercancías y de viajeros es esencial y primordial para la sociedad y la economía de un país.

Mientras todo lo anterior y lo que me dejo en el tintero, no se cumpla, el futuro es negro. Porque esta sociedad tan ciega junto con este Gobierno y los futuros, desconocen absolutamente la realidad del sector. No saben o no quieren saber la verdad. Total, mientras sigamos mal tirando ¿Qué mas da? Pero no es ni tiene que ser así. Mirar para otro lado, poner parches y nunca soluciones a la realidad es ser absolutamente ciego, o casi.

Los camioneros y conductores profesionales que nacieron en las décadas que citaba antes, están hartos, pero aguantan esperando y rezando por llegar a la edad legal de jubilación. Resignados de pelear. Mientras desgraciada y fatalmente se incrementan cada semana las muertes de compañeros, no solo en accidente, muchos de ellos por infartos y muertes repentinas en sus cabinas o casas. Sencillamente bochornoso. Pero de todos es sabido que los gobiernos están a lo suyo, y de los sindicatos, pues tres cuartos de lo mismo.

Como siempre, ¡¡¡¡Buena ruta!!!!

Autor original: El camionero en ruta en Diario de Transporte