Movistar: Precios de lujo, servicios de mierda

¡Malditos monopolios!, dice un amigo mio, y la verdad es que tiene mucha razón. Porque vivir en una zona de cobertura exclusiva Movistar, es un verdadero calvario, una desesperación a la que no se encuentra consuelo por mucho que reclames, sobre todo porque las llamadas de queja o pidiendo explicaciones, se las pasan por la entrepierna y la maldita “maquinita contestador” no da soluciones.

Hay muchísimo de cierto en el titular que encabeza este artículo-queja. Movistar: Precios de lujo, servicios de mierda. Es más, si se molesta la compañía de telefonía la invito a que me demande, que lo estoy deseando, sobre todo si tengo la oportunidad de decir en un hipotético juicio su comportamiento con todas las personas de bien que vivimos en esta zona de la Vega del Esla, en el Sur leonés.

Porque tener una empresa que basa principalmente su trabajo en la cobertura móvil y por cable tercermundista que Movistar nos brinda, es un auténtico calvario. Día sí y día también falla el servicio. Da exactamente igual que tengamos a unos cientos de metros la central que cubre varios pueblos, que en terrenos del Ayuntamiento hayan instalado un repetidor nuevo, y todo lo demas. No se puede tener una zona tan amplia como la que cubren, horas y días sin señal.

Ni tampoco que la velocidad esté muy por debajo de la contratada. No se puede consentir que, ahora cuando llega la época estival, y los pueblos se llenan de veraneantes y de campamentos de estudiantes, tengamos que ver como la ruleta da vueltas durante varios minutos para conectar. Por mucho que no estemos en una zona montañosa, al contrario, completamente llana. No se puede consentir que paguemos unas tarifas como si viviéramos en pleno Paseo de la Castellana de Madrid y, por el contrario, recibamos unos servicios por parte de Movistar peores que los que pueden encontrarse en las remotas cumbres del Everest o del Polo Sur.

Pero lo más cabreante es que las quejas no sirven de nada. La última vez que los pueblos afectados estuvimos más de una semana sin teléfono, ni Internet, se llevo a cabo una reclamación colectiva de los habitantes, con la colaboración de los Ayuntamientos a través de la Diputación provincial, pues bien, en el mi caso el “irrisorio descuento” fue de 6 miserables euros. ¿Esto es normal para una empresa que tiene su fuente principal de funcionamiento en la cobertura de Movistar?

No es una cuestión de dinero, ni de mayor o menor compensación. Es una cuestión de calidad del servicio, de preocuparse de que todo funcione correctamente y se acerque, lo más posible, a los servicios contratados. Porque de lo contrario, señores de Movistar, lo suyo es una estafa y un timo en toda regla. Sí, no se rasguen las vestiduras, tal y como suena, una estafa y un timo. Legalizado por aquellos gobernantes que se lo consienten. Un abuso de poder de un monopolio como el suyo que se aprovecha de que vivimos en una zona de cobertura exclusiva de Movistar. Algo que, al parecer, les dá derecho a hacer con los habitantes de estos pueblos, lo que a ustedes les dé la real gana.

Estoy seguro que la demanda, una vez más, ante el departamento de consumo de la Diputación provincial, no servirá absolutamente de nada, como mucho, un descuento de otros 6 euros en la próxima factura. Pero dentro de unos días, puede incluso que hoy mismo, volveremos a tener los mismos problemas de cobertura, la misma pésima calidad de servicio, y las mismas respuestas por medio de la “maquinita-contestador”. Porque ustedes son unos sinvergüenzas y unos caraduras que abusan descaradamente de su posición de monopolio exclusivo y prepotente.

Así que no se escandalicen por el titular de este articulo. Por si aún no lo han entendido bien, se lo vuelvo a repetir: Movistar: Precios de lujo, servicios de mierda. ¿Lo han entendido ahora o se lo vuelvo a repetir? Pues eso. ¡Ala a seguir abusando y estafando a los ciudadanos!, que eso se les dá muy bien. ¡¡¡MALDITOS MONOPOLIOS!!!. Para el resto, como siempre: ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!.

El que no tiene un máster es porque no quiere

Contempla uno con asombro, humor, cierto punto de cabreo y vergüenza ajena, todo este lió que se ha montado con esto de los “masters” de los políticos, de que si los tienen o los compraron, se los regalaron como pago de favores para engordar un curriculum escaso, si tenemos gobernantes cultos, o por el contrario, estamos en manos de incompetentes que no saben hacer la “O” con un vaso.

Porque visto el panorama, el que no tiene un máster es porque no quiere, ya que da la sensación que se han puesto de moda el mercado, que puedes ir por la calle tranquilamente, entrar en una imprenta y decirle al dueño: “Quiero que me imprima un máster de experto en “nuevas tecnologías del futuro”, pero que incluya licenciaturas en economía y desarrollo del almendruco salvaje”. dicho y hecho, media hora después, ya sales a la calle más ancho que alto con tu título que te abrirá todas las puertas laborales y políticas.

Bromas a parte, en este vergonzoso asunto patrio, que nos ha convertido en el cachondeo de Europa, uno llega a la conclusión de que esto solo puede pasar en España. Sencillamente porque en cualquier otro país del Continente o en el que tenga una tradición democrática, este escándalo habría provocado inmediatamente una oleada de dimisiones irrevocables. Pero si esa dimisiones se produjeran ahora mismo en nuestro país, ya me veía yo a la gente de la calle ocupando cargos públicos, porque pocos políticos españoles de todos los partidos se librarían de dimitir.

Porque aquí, en este tema, de todos los partidos hay miembros con un historial de estudios falsificado. Así que de poco vale pedir la cabeza de unos para reemplazarlos por otros que tienen un historial parecido. Quitamos a la señora Cifuentes, que fue el primer caso que saltó a la actualidad, y la reemplazamos por un político que estuvo cobrando por unas clases que nunca dió ni apareció por esa universidad, y así prácticamente todo. Porque a tenor de lo casos que va publicando la prensa, esto suena ya a cierto cachondeo trágico.

Uno que nunca ha entendido muy bien esa manía tan española de la “titulitis”, ese empeño en tener un historial cargado de títulos y todo lo demas, cuando en realidad lo único que importa, tanto en la empresa como en la política, es que de verdad seas competente en tu trabajo y seas de los mejores en hacerlo, o en desempeñar un cargo publico que revierta eficazmente en el bienestar de los ciudadanos. Porque no creo que a nadie le importe mucho si su alcalde, diputado, ministro o gobernante tiene doscientos títulos o ninguno, si hace su trabajo muy bien, es honrado y sus decisiones y ordenes benefician el bienestar general y gobiernan de manera justa sin meter la mano en la caja.

Al menos, creo, que a nadie le importaría si no tiene títulos, salvo a aquellos que sufren ese síndrome de acumular títulos, aunque despues sean unos incompetentes. No quiero decir con esto, Dios me libre, que estudiar y formarse no sea necesario y eficaz, no es eso. A lo que me refiero es que es preferible que no tenga títulos y sea buen gobernante, a que los tenga que falsificar para conseguir cargos públicos y luego ser un pésimo y corrupto gobernante. Eso sí que es muy grave.

Así que nada, ya saben ustedes, queridos lectores, que: “El que no tienen un máster es porque no quiere”. Si no tiene tiempo de estudiar para sacarse uno, no hay problema, en cualquier imprenta lo conseguirá, cualquier universidad se lo proporcionara previo pago de las tasas correspondientes sin necesidad de ir a clase, en cualquier estantería de supermercado, a la derecha segun se entra, en la sección de librería, si busca bien, encontrará el suyo. Ironías a parte, todo este escándalo de los masters me parece vergonzoso y único en el mundo, algo que solo puede pasar en España. Como siempre ¡¡¡¡BUENA RUTA!!!!.